Las cuatro Leyes de la Espiritualidad


En la India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad

La primera dice:
La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.


Y la cuarta y última:
Cuando algo termina, termina".
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado! Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz!
"

Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, Recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor,
con él conquistarás al mundo"
Albert Einstein Leer más...

El desafio de ser tu mismo III parte


Confeccionar un traje propio
De esta forma se produce la paradoja que señalaba al principio: siendo nosotros los que decidimos y actuamos en última instancia el motor que mueve nuestro comportamiento no es la libertad de elección, sino el miedo al rechazo y a la no aceptación del otro. Tratamos así de paliar el conflicto atendiendo sus requerimientos antes que los nuestros, es decir, le compramos al sastre un traje que no es de nuestra medida. No deberíamos olvidar que en muchas ocasiones el lema de sastre ante una prenda que nos viene grande es el “ no se preocupe que al lavarlo encoge”, aunque, para ser justos, también hay que decir que el lema cambia si nos viene pequeña. Entonces se convierte en “No se preocupe… que con el uso cede mucho”.
Es importante señalar que, si bien este tipo de miedos están anclados en experiencias tempranas de nuestra vida, no debemos olvidar que la parte más importante de nuestra educación es la que nos damos a nosotros mismos. En última instancia no somos una creación de las circunstancias, sino que éstas son creaciones nuestras. Las circunstancias que vivimos, los “sastres” con los que nos encontramos a lo largo de nuestra existencia, no conforman nuestro carácter simplemente lo ponen de manifiesto.

Como señala el filósofo francés Jean Paul Satre: Lo importante no es lo que la vida hace contigo, lo importante es lo que tú haces con lo que la vida te hace.
Para llegar a ser nosotros mismos, para retomar el comportamiento espontáneo y auténtico del niño, par recuperar la frescura en nuestras relaciones interpersonales, es necesario que desarrollemos la capacidad de darnos cuenta de cuáles son nuestras necesidades, del cuál es el “traje” con el que nos sentimos a gusto, para después reunir el coraje suficiente que nos permita lucirlo con respeto y responsabilidad.
Sólo la aceptación incondicional y el reconocimiento de quiénes somos en nuestro fuero interno, junto con el valor de mostrarnos antes los demás, nos permitirá establecer relaciones valiosas y comprometidas con cada una de las personas con las que nos crucemos en el camino.
En el Camino de la autodependencia, Jorge Bucay nos brinda esta idea: Me concedo a mí mismo el permiso de estar y ser quien soy… el permiso de sentir lo que siento… el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo… el permiso de correr los riesgos que yo decida correr con la única condición de aceptar yo mismo los propios riesgos..
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Pensamiento


Se ha representado a los espíritus de las tinieblas con cuernos, una cola en forma de horquilla y todos los calderos del Infierno, pero no es así como se muestran a los humanos, porque no les interesa asustarles.
En realidad, se insinúan a ellos en forma de promesas tentadoras: todos sus deseos serán satisfechos. E insisten hasta que, como una fruta demasiado madura, los desgraciados ingenuos caen en sus trampas. Es así como consiguen imponerse: con la promesa de poderes, de placeres, de dinero... En cuanto a los espíritus de la luz, dicen: «Puede ser que al oírnos no obtengáis ni la gloria, ni las riquezas, porque el Príncipe de este mundo es su depositario. Pero nosotros, podemos daros otra cosa: la luz, la paz, la sabiduría y en especial la vida, la vida en abundancia. ¿Queréis venir con nosotros?» Si veis con claridad, si poseéis un verdadero discernimiento, escucharéis las voces de los espíritus celestiales; si no, evidentemente, caeréis en las trampas de los espíritus tenebrosos. Leer más...

Notas sobre homeostasis




Todos los organismos vivos nacen con dispositivos diseñados para resolver automaticamente, sin que se requiera el razonamieto adecuado, los problemas básicos de la vida.

Dichos problemas son: encontrar fuentes de energía; mantener un equilibrio químico del interior compatible con el proceso vital: conservar la estructura del organismo mediante la reparación del desgaste natural y detener los agentes externos de enfermedad y daño físico.

En la base de la organización de la homeostasis encontramos respuestas simples como acercamiento o elejamiento de un organismo entero en relación con algún objeto o bien aumento de la actividad (Exitación) o bien reducción de la misma (calma o quietud). Si seguimos ascendiendo en la organización encontramos respuestas competitivas o cooperativas. Podemos imaginar la máquina homeostática como un gran árbol multirramificado de fenómenos encargados de la regulación automatizada de la vida. En los organismos pluricelulares, y moviéndonos desde el suelo hacia arriba esto es lo que encontramos en el árbol:

- Sentimientos
- Emociones propiamente dichas.
- Instintos y motivaciones.
- Comportamientos de dolor y placer.
- Respuestas inmunes
- Reflejos básicos
- Regulación metabólica


Toda la colección de procesos homeostáticos gobierna la vida momento a momento, en toda y cada una de las células de nuestro cuerpo.
El proceso del metabolismo: incluye componentes químicos y mecánicos (secreciones hormonales, contracciones musculares, etc.) determinados a mantener el equilibrio químico interno.

Estas reacciones gobiernan por ejemplo el ritmo cardíaco, la presión arterial, el equilibrio ácido-básico, el almacenamiento y entrega de proteínas, lípidos y carbohidratos necesarios para abastecer al organismo con energía (necesaria para el movimiento, la fabricación de enzimas, el mantenimiento y la renovación de su estructura).

Reflejos básicos: Incluye el reflejo de sobresalto que los organismos desarrollan en relación a un ruido o contacto, los tropismos o taxias que hacen que los organismos se alejen del calor o del frío extremos, o se alejen de la oscuridad y se acerquen a la luz.

El Sistema Inmune: Está preparado para detener virus, bacterias, parásitos y moléculas de sustancia tóxicas que invaden al organismo desde el exterior.

Comportamientos normalmente asociados a la idea de placer (y recompensa) o dolor (castigo): Incluye reacciones de acercamiento o retirada de todo el organismo en relación con un objeto o situación específica.

Hay respuestas visibles automáticas, como sostener una mano que ha sido herida y respuestas invisibles a simple vista y organizadas por el sistema inmune que incluyen aumentar la cantidad de algunos tipos de glóbulos blancos para enviarlos a las partes del cuerpo en peligro y producir sustancias como las citoquinas que ayudan a resolver el problema (al expulsar a un microbio invasor, reparar un tejido. etc.) Este conjunto de acciones y reacciones químicas son la base de lo que experimentamos como dolor.
Cuando el cuerpo opera de una manera fluida, con facilidad en la transformación y utilización de la energía se observa una relajación, expresión de confianza y una facilitación en el acercamiento a otros. Hay producción de determinadas sustancias químicas como las endorfinas. Este conjunto de acciones y señales son la base para experimentar el placer.

Instintos y motivaciones:
El hambre, la sed, la curiosidad y la exploración, el juego y el sexo. Spinoza los denominó deseos y apetitos.
Las emociones propiamente dichas:
La alegría, la pena y el miedo. El orgullo, la verguenza y la simpatía. Y como dice Damasio, las emociones son la joya de la corona de la autorregulación organísmica.
Y en la cúspide de este árbol estarían los Sentimientos:
Toda la colección de procesos homeostáticos gobierna la vida momento a momento en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo.
Todas y cada una de las regiones del cuerpo están siendo cartografiadas en el mismo momento, porque todas las regiones del cuerpo contienen terminales nerviosos que pueden enviar señales de retorno al sistema nervioso central a cerca del estado de las células vivas que constituyen aquella región concreta.

Adriana Schnake S "Nana"
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El desafio de ser tu mismo II parte



El niño en busca de amor
¿No crees que en multitud de ocasiones nos comportamos como unos tullidos emocionales al no permitirnos manifestar nuestras necesidades de forma clara y transparente, retorciendo así nuestro ego para que se ajuste al traje de la aceptación de los otros?
El resultado que obtenemos con este tipo de contorsionismo afectivo no nos ayuda a pasear por la vida de una manera cómoda y saludable. Para comprender este tipo de comportamiento tan común en todos nosotros es importante que observemos algunas particularidades de nuestros primeros días por este mundo.
En el momento de nuestro nacimiento somos la especie que más dependencia del entorno manifiesta, necesitando, para conseguir desarrollarnos como seres autónomos y sanos, de un proceso de ayuda y cuidado largo tiempo y delicado en las formas, sin el cual no podríamos sobrevivir. Esta acentuada indefensión la sobrellevamos estableciendo fuertes vínculos afectivos con nuestros cuidadores, fundamentalmente y al principio con la madre. Es importante para nuestro crecimiento como personas sentirnos cuidados, aceptados, queridos y atendidos por nuestros cuidadores por nuestros padres.

Conforme vamos creciendo nos encontramos con uno de los mayores conflictos con los que tenemos que lidiar a lo largo de esta vida, a saber, la habilidad para manejar con nuestros seres queridos la polaridad amorodio. ¿Cómo morder la mano que nos da de comer? Cuando nuestras necesidades no fueron satisfechas como requerimos, experimentamos frustración y agresividad, sentimientos útiles para luchar por la satisfacción de estas necesidades, pero que produjeron también frustración en nuestros padres. De esta forma sentimos el miedo y la fantasía de ser abandonados y rechazados.

Vencer el miedo
Estos miedos van, en mayor o menor grado, conformando nuestra personalidad, nuestra forma particular de estar en el mundo y, como si de unas gafas invisibles se tratara, vemos la vida a través de los colores que tiñeron nuestra infancia, de los asuntos inconclusos que permanecen en nuestra historia: La manera aprendida de dar y recibir afecto podemos repetirla después a lo largo de los años, manifestando en ocasiones un miedo infantil que nos impide expresarnos plenamente desde nuestro ser.
En palabras del psicólogos Lowen: "El problema real es el miedo a ser auténtico, el miedo a que el verdadero ser sea inadecuado o inaceptable. Este miedo fuerza al individuo a esconder sus sentimientos auténticos, a enmascarar su manifestación y aceptar el papel que se espera que desempeñe

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Pensamiento
















No predico el abandono del mundo y de la vida en sociedad para que consagréis todo vuestro tiempo a la meditación y a la oración. Otras enseñanzas lo hicieron y tenían sus razones para ello.
Pero el objetivo de la Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal es diferente, su misión es diferente: no se trata de ganar algunas personas y arrastrarlas a una senda puramente espiritual y mística; nuestra enseñanza quiere abarcar al mundo entero, arrastrar al mundo entero, y no se puede arrastrar al mundo entero por un camino que sólo es para algunos. Y puesto que el fin de la Enseñanza es diferente, sus métodos también son diferentes. Es deseable que todos los hombres y mujeres puedan trabajar, fundar una familia y manifestarse como seres sociales; pero al mismo tiempo, es necesario que tengan también una disciplina, unos métodos para mejorar esta vida familiar y social. ¡Cuántos se encuentran aún en una situación en la que si se lanzan a la vida espiritual, sus negocios fracasan, y si se ocupan de sus negocios, la vida espiritual es la que fracasa! Pues no: las dos, es necesario reunir las dos.

Ilusración: Juan Berrio Leer más...

El desafío de ser tu mismo I parte




¿Sabes cuales son tus auténticos deseos y necesidades? ¿Te atreves a mostrarlos a los demás? ¿Y perseguirlos? La necesidad de adaptarnos al entorno hace que a veces nos alejemos de nuestra verdadera esencia. Recuperarla es una aventura fantástica, uno de los mayores y más gratificantes retos vitales.

Antes de que me acompañes a lo largo del siguiente artículo, te invito a que leas de nuevo con detenimiento, el título que lo encabeza. Como habrás observado, éste encierra por un lado una paradoja y, por otro, una afirmación implícita es que ser tú mismo es un desafío, un reto, un riesgo y… toda una aventura.

Se me lo permites quiero tomar estas dos ideas, la paradoja y el desafío. Como los puntos de referencia sobre los que desarrollar esta reflexión que vamos a compartir. Comencemos con la primera, la paradoja.
Una paradoja es un hecho que encierra un argumento contradictorio. En este caso, si siempre eres tú mismo, ¿Cómo vas a luchar por conseguir ser tu mismo? ¿Para qué esforzarte por lograr algo que ya tienes? Para descifrar este contrasentido quizá nos ayude entender el conflicto que cada uno de nosotros sentimos cuando experimentamos las diferencias entre las necesidades del ambiente o de los otros y las nuestras, más aún, cuando llegamos a confundirlas. Déjame que te cuente una historia.

Un hombre fue a casa del sastre Szabó y se probó un traje. Mientras permanecía de pie delante del espejo, observó que la parte inferior del chaleco era un poco desigual.
- Bueno, no se preocupe por eso – le dijo el sastre. Sujete el extremo más corto con la mano izquierda y nadie se dará cuenta.
Mientras así lo hacía, el cliente se dio cuenta de que la solapa de la chaqueta se curvaba en lugar de estar plana.
- Ah ¿eso? –dijo el sastre. Eso no es nada hombre. Simplemente doble un poco la cabeza y alísela con la barbilla.
El cliente así lo hizo, pero entonces se dio cuenta de que la costura interior de los pantalones era un poco más corta y notó que la entrepierna le apretaba demasiado.
Ah, no se preocupe por eso –dijo el sastre- Tire de la costura hacia abajo con la mano derecha y todo le caerá perfecto.
El cliente accedió y se compró el traje. Al día siguiente se puso de nuevo el traje “modificándolo” con la ayuda de la mano y la barbilla. Mientras cruzaba el parque aplanándose la solapa con la barbilla, tirando con una mano el chaleco y sujetándose la entrepierna con la otra, dos ancianos que estaban jugando a las damas interrumpieron la partida al verle pasar renqueando frente a ellos. ¡Oh, Dios mío! –exclamó el primer hombre- ¡Fíjate en este pobre tullido!
El segundo hombre reflexionó un instante y después dijo en un susurro:
Sí, lástima que esté tan lisiado, pero lo que yo quisiera saber es… ¡de dónde habrá sacado un traje tan bonito!.


Sergio Huguet
Director Centre Gestalt Valencia
Mente-Sana
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Pensamiento


El Creador ha puesto el fuego, el aire, el agua, la tierra y el alimento a disposición de los humanos… Pero ¿en qué estado se hallan cuando comen, beben o respiran? Por ejemplo, inspiran aire: ¿se preguntan de qué elementos está impregnado este aire en el momento que lo expulsan? Evidentemente será aire viciado.

Pero no lo será tanto si se muestran buenos, generosos, llenos de amor, mientras que el aire que sale de los pulmones del malvado lo contamina todo a su paso. Ya sea el aire, el agua o el alimento, somos responsables de la forma en que hemos impregnado la materia que pasa a través de nuestro cuerpo y que luego expulsamos. La devolvemos a la naturaleza que la transforma y la utiliza de nuevo para su trabajo. El discípulo que quiere participar conscientemente en el trabajo de la naturaleza, se preocupa de devolverle una materia que no esté contaminada con las miasmas de su vida psíquica. Leer más...

Amigos


Los amigos se entienden. Miran en la misma dirección,
aunque no tengan una meta común. Lo que se vislumbra en esa dirección está lejos.
Por eso se mueven hacia ahí, pero se encuentran pocas veces.
Cada uno recorre el camino, en esa dirección, a su particular manera.
Tampoco llega al mismo lugar que el otro. Pues lo que miran y hacia donde se mueven es demasiado grande, demasiado profundo e inconmensurable.

Y sin embargo hay entre ellos una referencia mutua, tanto en el camino
como en la meta; a veces se encuentran, recorren un trozo del camino juntos,
se escuchan y se complementan en su intercambio.
Luego, enriquecidos y animados por las experiencias mutuas,
vuelven a marchar cada uno por su cuenta.
Sin embargo, en su alma siguen caminando cerca del otro.

Pensamientos en el camino. Bert Hellinger Leer más...

Pensamiento


Aquél que va a comprar a una tienda debe dar algo a cambio de lo que pide. Si no quiere pagar, no se le dará nada.
En la naturaleza, en el mundo espiritual, todo sucede exactamente igual como en las tiendas de la tierra: para recibir hay que dar. Dios os dice: «Si quieres que oiga tus oraciones, dame tu corazón.» Y qué respondéis vosotros: «Pero, Señor, no puedo, ya lo he dado: tengo una mujer, hijos, (o una amante adorable), no tengo más corazón para dar.» He aquí porqué vuestras oraciones no son escuchadas: siempre imagináis que podréis recibir sin dar nada a cambio. No, es imposible. Para obtener las bendiciones del Cielo, debéis dar al menos una parte de vuestro amor, de vuestra atención consciente, de vuestro tiempo y de vuestros esfuerzos cotidianos. Leer más...