División fundamental


Aristóteles ha dividido los bienes de la vida humana en tres clases: los exteriores, los del alma y los del cuerpo. Manteniendo aquí nada más que el número, diré que, con respecto a lo que origina la diferencia en la suerte de los mortales. Son los siguientes:
1.- Lo que uno es: es decir, la personalidad en su sentido más amplio. Por lo tanto, también se incluyen aquí la salud, la fuerza, el temperamento, el carácter moral y la inteligencia y su desarrollo.
2.- Lo que uno tiene, es decir, bienes y posesiones de todas clases.
3.- Lo que uno representa: bajo tal expresión entendemos lo que se es en la representación de los otros, es decir. Cómo se lo representan a uno de los demás. Tal cosa depende, pues, de la opinión en que lo tengan, y se divide a su vez en honor, rango y fama.


Las diferencias que se consideran bajo la primera rúbrica son aquéllas que la naturaleza misma ha establecido entre los hombres; de lo que se puede deducir que sin influencia en la dicha o la desdicha de éstos será más esencial y penetrante que la influencia de las diferencias surgidas de las determinaciones humanas mencionadas en las dos rúbricas siguientes. Las verdaderas ventajas personales, un gran espíritu o un gran corazón, son en relación a todas las ventajas del rango, del nacimiento e incluso el de la realeza, de la riqueza y demás, como los reyes del teatro en comparación con los de verdad. Para el bienestar del hombre, para la manera todas de su existencia, es más importante aquello que está en su interior o que procede de él. Aquí reside de manera directa su propia dicha o su desdicha, la cual es, ante todo, el resultado de su sentir, de su querer y de su pensar; mientras que todo lo que se sitúa fuera de él no ejerce más que una influencia indirecta. De ahí que idénticos acontecimientos externos, o idénticas circunstancias, afecten de forma completamente diferente a cada uno, y que en el mismo ambiente viva cada cual, sin embargo, en un mundo muy distinto. En efecto, cada individuo sólo está relacionado directamente con las propias representaciones, con los sentimientos y los movimientos de la voluntad; las cosas externas únicamente influyen en él en tanto que sean casas de estas afecciones. El mundo en que cada cual vive despende ante todo, de la interpretación que éste tenga de él que es distinta según sea el enfoque de las diferentes cabezas. Según, estas, para unos será pobre, anodino y plano, o rico, interesante y significativo para otros. Mientras que, por ejemplo, uno envidia a otros por los acontecimientos interesantes que le han ocurrido en su vida, más b ien tendria que envidiarlos por la cualidad que posee para interpretarlos, que es la que les otorga la importancia y el significado que poseen en ña descripción ue hace de ellos; pues el mismo acontecimiento que en una cabeza rica en ingenio se muestra interesante, en una cabeza plana y vulgar sería tan sólo una escena insulsa de la vida cotidiana…. Cada cual está embutido en su conciencia com o lo está en su piel y sólo vive directamente de ella; de ahí que no pueda ayudársele mucho desde fuera.


Arthur Schopenhauer- Aforismos sobre el arte de saber vivir.
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Las flores



44.- ¿Quién comprenderá esta tierra y el terreno de Yama y este mundo de los devas? ¿Quién investigará el bendito camino de la virtud, como el experto que selecciona las mejores flores?
45.- El discípulo que se ejercita, comprenderá esta tierra y el terreno de Yama y el mundo de los devas. El discípulo que se ejercito, investigará el bendito camino de la virtud, como el experto que selecciona las mejores flores.
46.- Percibiendo este cuerpo como la espuma comprendiendo que es como un espejismo, aniquilará las espinas de las pasiones sensuales y burlará la vigilancia del rey de la muerte.
47.- Al que recoge tan solo las flores ( de los placeres sensoriales) y cuya mente se distrae ( en los objetos de los sentidos), la muerte le arrastra como una enorme inundación arrasa a un pueblo entero mientras duerme.
48.- Al hombre que tomas las flores ( de los placeres sensoriales) y cuya mente se distrae, insaciable en sus deseos, el Destructor lo pone bajo su dominio.
49.- Asi como la abeja liba en la flor sin dañar su color y esencia y luego se aleja, llevándose únicamente la miel, así el sabio pasa por esta existencia.

50.- No deberíamos considerar los fallos de los demás, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos.
51.- Igual que una flor bella y brillante color, pero sin perfume, así son de estériles las buenas palabras de quien no las pone en práctica.
52.- Igual que una flor bella y de brillante color, y asimismo rebosante de perfume, son de fructíferas las buenas palabras de quien las pone en práctica.
53.- De la misma manera que un montón de flores hacen muchas guirnaldas, así muchos actos buenos deben ser efectuados por aquel que nace como ser humano
54.- El perfume de las flores no se propaga contra el viento, como tampoco la fragancia de la madera del sándalo, del rododendro o del jazmín, pero la fragancia del virtuoso se esparce contra el viento. La del hombre virtuoso se expande en todas direcciones.
55.- Madera de sándalo, rododentro, loto, jazmin: muy superior a todas estas clases de fragancia es la de la virtud.
56.- De pequeño alcance es la fragancia del rododentro o del sándalo, pero la de la virtud es suprema y se esparce incluso entre los dioses.
57.- Mara no encuentra el sendero hacia aquellos que son perfectos en la virtud, viviendo vigilantes y libres de mancillas, a través de la perfecta realización ( de las verdades).
58-59.- Del mismo modo que puede germinar y florecer un aromático loto en un estercolero, así, entre los ofuscados, deslumbra en sabiduría el discípulo que sirgue al Perfecto Iluminado (el Buda)

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Neurastenia




En los días de tiempo inestable, el estado de ánimo de los hombres cambia como el cielo. Un amigo mío, muy cultivado y bastante razonable, me dijo ayer: No estoy contento conmigo; en cuanto, no estoy ocupado con mis asuntos o jugando al bridge, me obsesiono con mil pequeñeces que me hacen pasar a toda velocidad de la alegría a la tristeza y de la tristeza a la alegría. Cosas tan insignificantes como una carta por escribir, un tranvía perdido o un abrigo demasiado pesado, adquieren una importancia extraordinaria, como si fueran problemas reales. Razonar y demostrarme que todo eso debería resultarme indiferente no sirve de nada; mis razonamientos no encuentran eco. En dos palabras: me siento un poco neurasténico.
Déjate de grandes palabras- le contesté- y trata de comprender las cosas como son. Tu estado es el de todo el mundo; lo que ocurre es que tienes la desgracia de ser inteligente, de pensar demasiado en ti y de querer comprender por qué lo mismo estás alegre que triste. Y como ni tu alegría ni tu tristeza se explican por los motivos que conoces, acabas enfadándote contigo mismo.


En realidad, los motivos que tenemos para ser felices o infelices carecen de importancia: todo depende de nuestro cuerpo y de sus funciones, y hasta el organismos más robusto pasa muchas veces durante el día de la tensión a la depresión y viceversa, según las comidas, las caminatas, los esfuerzos de atención, las lecturas y el tiempo que haga.
Así, tu estado de ánimo sube y baja como el barco sobre las olas. Por lo general no so más que matices de gris.
Mientras uno está ocupado, no piensa en ello, pero en cuanto tenemos tiempo para pensar y lo hacemos con aplicación, los pequeños motivos acuden en tropel y creemos que son causas cuando en realidad son efectos. Un espíritu sutil siempre encontrará razones para estar triste si está alegre; la misma razón sirve, a menudo, para dos fines.
Pascal, que sufría físicamente, estaba horrorizado por la multitud de estrellas y el augusto escalofrío que experimentaba contemplándolas, asomado a la ventana, procedía de que cogía frio sin darse cuenta. Otro poeta, si está bien de salud, hablará con las estrellas como si fueran amigas suyas. Y tanto uno como otro dirán cosas muy hermosas sobre el cielo estrellado, cosas muy hermosas fuera de lugar.
Spinoza dice que es imposible que el hombre no tenga pasiones, pero que el sabio forma en su alma tal red de pensamientos felices que sus pasiones, a su lado, resultan diminutas. Sin seguirle por sus caminos más difíciles, nosotros podemos sin embargo, construirnos como él un gran número de felicidades voluntarias, como la música, al pintura o las conversaciones que, por comparación, empequeñeceran nuestras melancolías. Las pequeñas ocupaciones hacen que el hombre de mundo se olvide de su hígado, deberíamos avergonzarnos de no saber sacar mejor partida a nuestros amigos. Pero quizá sea un error común –y de gran trascendencia- no interesarnos metódicamente por las cosas que tienen valor. Contamos con ellas. A veces es todo un arte querer lo que estamos seguros de desear.

22 de febrero de 1908

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Solidaridad



Me l'han enviat la Montse Leer más...

Bucéfalo




Cuando un bebé se pone a llorar desconsoladamente, la nodriza suele hacer las más ingeniosas suposiciones sobre ese pequeño, sobre lo que le gusta y lo que le disgusta; con el auxilio de las leyes de la herencia, llega incluso a reconocer al padre en el hijo; estos experimentos de psicología se prolongan hasta que la nodriza descubre el alfiler, la verdadera causa del llanto.
Cuando bucéfalo, caballo ilustre, fue presentado al joven Alejandro, ningún jinete había podido cabalgar ese terrible animal. Un hombre corriente habría opinado: Es un caballo malvado. Alejandro, sin embargo, buscó el alfiler y pronto lo encontró: descubrió que Bucéfalo sentía un miedo terrible ante su propia sombra y, como el miedo hacía a también saltar a la sombra, la cosa no tenía fin. Alejandro dirigió el morro de Bucéfalo hacia el sol y, manteniéndolo en esa dirección, consiguió tranquilizar al animal y agotarlo. El alumno de Aristóteles sabía que no tenemos ningún poder sobre las pasiones hasta que no conocemos sus causas reales.
Muchos hombres han refutado el miedo, y con sólidas razones , pero quien tiene miedo no escucha las razones, sino los latidos de su corazón y las oleadas de la sangre.
El pedante razona sobre el peligro de tener miedo y el apasionado, sobre el miedo al peligro; los dos pretenden ser razonables y los dos se equivocan, pero el pedante se equivoca doblemente, porque ignora la verdadera causa del miedo y porque no comprende el error del otro. Un hombre asustado inventa cualquier peligro a fin de explicar ese temor real y ampliamente constatado. Ahora bien, la mínima sorpresa produce miedo aunque no exista ningún peligro; por ejemplo, un disparo cercano e inesperado, p simplemente la presencia de alguien inesperado. El general Masséna se asustó en una ocasión de una estatua en una escalera mal iluminada y huyó a toda velocidad.
A veces, la impaciencia y el mal humor de un hombre son el resultado de haber permanecido de pie demasiado tiempo; no razonéis contra su mal humor, ofrecedle un asiento. Talleyrand al afirmar que los modales lo son todo, dijo una gran verdad. Movido por el temor a incomodar, Talleyerand buscaba el alfiler y acababa encontrándolo. Todos los diplomáticos de hoy tienen un alfiler mal colocado en su ropa interior, de ahí las complicaciones europeas.
Y ya se sabe que cuando un niño grita hace gritar a los demás; gritar por gritar. Las nodrizas, con un gesto propio de su oficio, colocan al bebé boca abajo; se producen otros movimientos y comienza otro régimen. En un arte de persuasión poco ambicioso.
Los problemas del año 14 se debieron, ne mi opinión, a que todos los hombres poderosos se vieron sorprendidos y tuvieron miedo, cuando un hombre se asusta, la rabia no anda lejos. La irritación sucede a la excitación.
Si se arranca bruscamente a un hombre de su ocio y su descanso, suele cambiar, y cambia demasiado. (Igual que un hombre despertado por sorpresa, que se despierta demasiado) Por eso no digáis nunca que los hombres son malvados; no digáis nunca que tienen mal carácter. Buscad el alfiler.


8 de diciembre de 1922.

Alain, pseudónimo de Émile Chartier (1868-1951) se consideraba a sí mismo como el más filósofo de los periodistas y el más periodista de los filósofos. A través de sus libros, sus artículos y sus lecciones académicas ejerció una considerable influencia sobre varias generaciones de intlectuales franceses

Alain- Mira a lo lejos - título original Propos sur le bonheur
RBA ISBN84-7901-877-1 Leer más...

Las mariposas


Yo hablo de amor y compasión, pero la mayor enseñanza sobre el sentido de la vida la recibí en mi visita a un sitio donde se cometieron las peores atrocidades contra la humanidad.
Antes de marcharme de Polonia asistí a la ceremonia de inauguración de la escuela que habíamos construido. Desde allí viajé a Maidanek, uno de los infames laboratorios de muerte de Hitler. Algo me impulsó a ver con mis propios ojos uno de esos campos de concentración; tenía la impresión de que verlo me serviría para entenderlo.
Ya conocía de oídas ese lugar. Allí fue donde mi amiga polaca perdió a su marido y a doce de sus trece hijos. Sí, sabía muy bien lo que era.
Pero verlo personalmente fue diferente.
Las puertas de entrada a ese enorme recinto estaban derribadas, pero aún quedaban escalofriantes restos de su ominoso pasado donde murieron más de 300.000 personas. Vi las alambradas de púa, las torres de vigilancia y las muchas hileras de barracas donde hombres, mujeres y niños pasaron sus últimas horas. También había varios vagones de ferrocarril. Me asomé a mirar, la visión era horrorosa. Algunos estaban llenos de cabellos de mujer, que habrían sido enviados a Alemania para convertirlos en ropa de invierno. En otros había gafas, joyas, anillos de boda, chucherías que la gente lleva por motivos sentimentales. En el último vagón que miré había ropas de niño, zapatitos de bebé y juguetes.
Bajé por allí estremecida ¿Puede ser tan cruel al vida?
El hedor procedente de las cámaras de gas, el inequívoco olor de la muerte que impregnaba el aire, me proporcionó la respuesta.
Pero ¿Por qué?
¿Cómo era posible eso?

Me resulta inconcebible. Caminé por el recinto llena de incredulidad. Me preguntaba: ¿Cómo es posible que los hombres y mujeres puedan hacerse esto entre ellos? Llegué a las barracas ¿Cómo estas personas, sobre todo las madres e hijos, pudieron sobrevivir a las semanas y días anteriores a su muerte segura? Dentro de las barracas vi. camastros de madera, casi pegaos unos con otros en cinco hileras a lo largo de la barraca. En las paredes estaban grabados nombres, iniciales, y dibujos. ¿Qué instrumentos utilizaron para hacerlos? ¿Piedras? ¿Las uñas? Los observé más detenidamente y noté que había una imagen que se repetía una y otra vez.
Mariposas.
Había dibujos de mariposas dondequiera que mirara. Algunos eran bastante toscos, otros más detallados, era imposible imaginarme mariposas en lugares tan horrorosos como Maidanek, Buchenwald o Dachau. Sin embargo, las barracas estaban llenas de mariposas. En cada barraca que entraba mariposas ¿Por qué? ¿Por qué mariposas?
Seguro que debían de tener un significado especial, pero ¿Cuál? Durante los veinticinco años siguientes me hice esa pregunta y me odié por no encontrar respuesta.
Salí de allí impresionada por el horror de ese lugar. No entendía entonces que esa visita era una preparación para el trabajo de mi vida. En esos momentos sólo me interesaba comprender cómo es posible que los seres humanos puedan actuar tan sanguinariamente contra otros seres humanos, sobre todo con niños inocentes.
De pronto una voz interrumpió mis pensamientos, la voz clara, tranquila y reposada de una joven que me dio una respuesta. Se llamaba Golda.
Tú también serías capaz de hacer eso- me dijo.
Sentí deseos de protestar, pero estaba tan sorprendida que no se me ocurrió qué decir.
Si hubieras sido criada en la Alemania nazi –añadió después.
¡Yo no! Deseé gritar. Yo era pacifista, me había criado en una familia horrible, y en un país pacífico. Jamás había conocido la pobreza, ni el hambre ni la discriminación. Golda leyó todo eso en mis ojos.
Te sorprendería ver todo lo que eres capaz de hacer – me contestó- Si hubieras sido criada en la Alemania nazi, fácilmente podrías haberte convertido en el tipo persona capaza de hacer eso. Hay un Hitler en todos nosotros.
Yo deseaba comprender, no discutir, de modo que, como era la hora de comer, invité a Golda a compartir mi bocadillo. Tenía más o menos mi misma edad y era bellísima. En otro ambiente podríamos haber sido amigas, compañeras de colegio o de trabajo. Mientras comíamos me explicó cómo había llegado a formarse esa opinión.
Alemana de nacimiento, tenía doce años cuando la Gestapo se presentó en la empresa de su padre y se lo llevó. Jamás volvieron a verlo. Tan pronto como se declaró la guerra, el resto de su familia, con ella y sus abuelos, fueron deportados a Maidanek. Un día los guardias ordenaron a todos ponerse en fila, tal como ellos habían visto hacer a tanta gente que jamás había vuelto, los hicieron desnudarse y los metieron en la cámara de gas. La gente gritaba, lloraba, suplicaba y oraba, ero en vano; allí no había oportunidad de sobrevivir, ni esperanza ni dignidad. Los empujaron a una muerte peor que la de cualquier animal de matadero.
Golda, esta preciosa jovencita, fue la última que trataron de empujar al interior de la atiborrada cámara antes de cerrar la puerta y dar el gas. Por un milagro, por alguna intervención divina, no pudieron cerrar la puerta porque no cabía nadie más. Había demasiada gente, Para cumplir la cuota diaria de muertos, los guardias simplemente la sacaron y la empujaron al aire libre. Puesto que ya estaba en la lista de muertos, supusieron que había sucumbido y jamás volvieron a llamarla para incorporarla a las siguientes filas. Gracias a ese excepcional descuido, salvó la vida.
Después tuvo poco tiempo para llorar la pérdida de su familia; la mayor parte de su energía la consumía en la tarea básica de continuar viva. Con dificultad se las arregló para sobrevivir al invierno polaco, encontrar suficiente alimento y evitar enfermedades como el tifus o incluso un simple resfriado; si enfermaba no iba a ser capaz de cavar pozos o quitar la nieve con palas, a consecuencia de lo cual la enviarían nuevamente a la cámara de gas.
Para animarse se imaginaba que el campo iba a ser liberado, Dios la había escogido, pensaban para sobrevivir y contarle a las generaciones futuras las barbaridades que había visto allí.
Eso fue suficiente, me explicó para sostenerla durante la parte más ardua del frío invierno. Cuando se sentía desfallecer, cerraba los ojos y se imaginaba los gritos de sus amigas que habían sido usadas de cobayas en experimentos realizados por los médicos del campo, violadas por los guardias y con frecuencia ambas cosas, y entonces se decía: Debo vivir para contárselo al mundo. Debo vivir para contar los horrores que ha cometido esta gente. Y así alimentaba su odio y resolución de continuar viva hasta que llegaron los Aliados.
Después, cuando el campo fue liberado y se abrieron las puertas, se sintió paralizada por la rabia y amargura que la atenazaba. No logró verse dedicando el resto de su valiosa vida a vomitar odio.
Como Hitler – me dijo- Si dedicara mi vida, que me fue perdonada, a sembrar las semillas del odio, no me diferenciaría en nada de él. Sería simplemente otra víctima más que intenta propagar más y más odio. La única manera como podemos encontrar la paz es dejar que el pasado sea el pasado.
A su modo, contestaba así a todas las preguntas que me habían pasado por la cabeza al estar en Maidanck. Hasta ese momento no me había dado cuenta de la capacidad del hombre para el salvajismo. Pero sólo había que ver ese vagón con zapatitos de bebé o sentir el hedor de la muerte que se cernía en el aire como un fantasmal paño mortuorio para comprender la inhumanidad de que es capaz el hombre, Pero claro, ¿cómo explicar que Golda, una persona que había experimentado esa crueldad, eligiera perdonar y amar?
Ella lo explicó diciendo:
Si yo logro que una sola persona cambie los sentimientos de odio y venganza por los de amor y compasión, entonces he sido digna de sobrevivir.
Lo comprendí y me marché de Maidanek transformada para siempre. Me sentí como si mi vida hubiera comenzado de nuevo.
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Primera etapas de la vida del ser humano


Los cuerpos energéticos del ser.
Hablar de la formación del ser humano es remontarnos al origen de la creación, y eso es material de una obra aparte; pero a manera de introducción a la temática energética, diremos que el ser humano tiene diferentes cuerpos de manifestación comúnmente llamados vehículos o cuerpos superiores e inferiores, en donde la conciencia se manifiesta. Cada uno de estos cuerpos conformados con energía de diferente frecuencia, se entrelazan unos con otros, siendo el vehículo tridimensional el más fácil de distinguir con los sentidos físicos.
Hay que recordar que en el universo existe un sinfín de planos de energía y que la conciencia utiliza materia del mismo plano para revestirse y poder manifestarse. Entre los más conocidos se encuentra el mundo astral, que es una región definida de universo que rodea y penetra el plano físico. La banda de frecuencia correspondiente a este plano se ubica en un nivel superior al espectro luminoso. El ojo humano posee celdillas capaces de detectar estas altas frecuencias, sólo que no en todos están activadas. Algunos aparatos científicos son capaces de captar ligeramente la parte mas densa del cuerpo astral, sin embargo falta mucho por desarrollar en este aspecto.
Los vehículos y los planos energéticos, por su frecuencia vibratoria, se clasifican en superiores e inferiores: el físico, el etérico, el astral y una región del mental, corresponden a los inferiores; mientras que el mental alto así como todo el cuerpo espiritual, entre otros; corresponden a los planos superiores.


El proceso de formación del cuerpo astral.
La conciencia, al momento de morir, se despoja de los vehículos físico, etérico, astral y mental, solo quedándose en el espiritual con el acerbo de experiencias que le ayudarán a escalar nuevos horizontes en la siguiente manifestación terrestre.
Al momento de la fecundación grandes fuerzas entran en movimiento iniciándose la creación del cuerpo físico, nueva sede de la conciencia humana en el plano tridimensional. La conciencia humana durante el periodo de gestación permanece en los planos superiores, comparte el cuerpo etérico de la madre y utiliza un cuerpo astral de muy elevada vibración para morar mientras no nace.

El ser humano llega al mundo manteniendo de sí mismo los recuerdos de sus existencias anteriores; sin embargo, dado que los vehículos que manejan el mundo espiritual, son únicamente el astral y los correspondientes superiores, es normal que al momento de la encarnación, esos recuerdos queden archivados en ciertas regiones de su vehículo astral, el fluir energético no es lo suficientemente puro como para que pueda pasar a través del vehículo etérico que se encuentra en formación y del cuerpo físico.
Una vez que el niño ha visto la luz y sus pulmones empiezan a aspirar el aire de la tierra, inmediatamente la nueva substancia penetra en él y empieza a conformar su cuerpo astral que lo acompañará a lo largo de su vida.
Este cuerpo astral viene a modificar y de hecho, a fundirse al vehículo astral que portaba en los momentos previos al nacimiento; mientras que el uno guarda los recuerdos de sus existencias anteriores, la nueva substancia que ingresa en su cuerpo, provocará que se forme una pequeña capa energética densa alrededor de ese vehículo, lo cual dificultará aún más las comunicaciones entre la conciencia humana, que en estos momentos, aún no se ha desarrollado y la conciencia astral que se encuentra perfectamente desarrollada y que, en estas etapas de la vida, constituye la morada de la conciencia del ser.

Tratar de entender el proceso de maduración psicológica del individuo, es ciertamente una tarea difícil y compleja. El ser humano mantiene una conciencia en su vehículo astral en los momentos previos al nacimiento, pero esa conciencia debe bajar hasta el vehículo físico a través de un proceso lento, difícil y muchas veces doloroso, si es que esta palabra puede emplearse en las dimensiones en que estamos hablando.
El descenso de la conciencia es necesario, porque de otra forma el individuo no podría desarrollar una vida normal en la tierra, es preciso que esa conciencia se sumerja en el sueño de la vida física, para que de esta forma pueda tomar posesión de ese último vehículo que acaba de formarse, es una experiencia similar a la que ustedes sufren cuando se duermen, se sumerge la conciencia del ser, para despertar de una manera confusa dentro de las limitantes del vehículo físico.

Pequeños chispazos de su conciencia superior se dejan observar de cuando en cuando dentro de los pequeños seres, pero son tan escasos estos momentos y los estímulos que percibe a través de su cuerpo físico son tan intensos, que en definitiva está destinado a perderlos, quedarán guardados en algún lugar de sus vehículos superiores, sin embargo, deberá recorrer el camino de regreso y abrirlo de una manera consciente, si es que desea en realidad establecer ese contacto.

La mente de los recién nacidos
Una vez que la conciencia astral ha descendido y se ha posesionado del vehículo físico, empieza a trabajar a través de las sensaciones que percibe por sus cinco sentidos, hasta cierto punto son experiencias nuevas aun cuando haya tenido existencias anteriores en este mismo planeta, generalmente las nuevas impresiones son tan distintas a las anteriores, que tiene que procesarlas, inventariarlas y hasta cierto punto coordinarlas, con el objeto de mantener una existencia coherente dentro de su vehículo en la tierra.
En estas primeras etapas, a la confusión que representa el haber despertado en una nueva dimensión, y el haber perdido la casi totalidad de sus recuerdos espirituales; se suma la desagradable sensación de estar en un vehículo limitado y perturbado por las temperaturas extremas, el hambre, los dolores y muchas otras sensaciones que, en definitiva, son bastante extrañas a todo lo que él conocía.
Atender las necesidades del cuerpo físico, se vuelve entonces un imperativo, se posterga para un futuro la satisfacción de la curiosidad innata, del deseo de experimentación y de cualquier otro atributo o inquietud que pudiera manifestarse por parte de su conciencia superior.
Así pues, la mente infantil empieza rápidamente a aprender cómo satisfacer las necesidades orgánicas de su vehículo recién nacido; en un principio, sólo las sensaciones tendrán algún sentido para él, pero pronto descubrirá que su vehículo físico tiene manos que puede mover y utilizar, tiene la vista que puede asimismo ser útil para reconocer estímulos.

El inicio de la maduración psíquica y espiritual.
Poco a poco, va descubriendo cada una de las propiedades de su pequeño cuerpo, en su mente empiezan a formularse los primeros recuerdos, experiencias que van codificando su conducta, haciéndola de esta manera repetitiva y predecible; el niño inicia un aprendizaje que podríamos catalogar como de estímulos condicionados, la respuesta a estos estímulos será siempre la misma; su mente sigue las leyes más sencillas del universo, responde de una manera similar al estímulo que está recibiendo, convirtiéndose, de esta forma, en una antena repetidora de todas las vibraciones que está recibiendo.
El niño es un espejo en donde todos los seres humanos pueden verse tal como son, esta afirmación se basa en el hecho de que el niño representa un cuerpo transparente a las energías que se emanan, el niño responderá con incomodidad y llanto ante una energía molesta y pesada, responderá igualmente con sonrisas, alegría y tranquilidad ante una energía de paz y armonía; constituye, pues, una manera relativamente simple de poder encontrar el status evolutivo de cada persona que se acerque a él.

La psiquis del hombre pasa por un proceso de maduración espiritual, un proceso que es la consecuencia de la capacidad innata del ser a absorber y acumular energía alrededor de sus chakras, es decir, desde el momento mismo en que el niño ha venido al mundo, su interacción con la energía del planeta empieza a ser cada vez más intensa, esto da lugar a que los siete chakras del individuo empiecen a rodearse de una cierta energía, cuya calidad es similar a la del medio en que se encuentra.
Estas energías colocadas en cada uno de los chakras, permite al nuevo ser, ir conformando una estructura del flujo energético dentro de él, que da como resultado ciertos patrones de conducta. El niño entonces a medida que acumula experiencias en su cerebro, va acumulando energía en sus chakras, de hecho esta mayor energía en su cuerpo etérico, es la que permite la acumulación de vivencias en su cerebro físico.
Recordemos que la activación de las dendritas del cerebro se hace por medio de energía etérica, es entonces estimulando el contacto entre el vehículo etérico y el físico, lo que permite al cerebro de los niños empezar a acumular una mayor cantidad de datos.
Como regla general para todos los seres humanos, limpiar los conductos energéticos incrementa la capacidad retentiva de la memoria, dado que es posible estimular una mayor cantidad de células cerebrales, sin embargo, la acumulación de datos no representa en ningún momento ventajas en cuanto a la inteligencia o la capacidad para captar la síntesis del conocimiento, éstas son facultades que únicamente pueden lograrse cuando el contacto se hace a través del vehículo astral y del mental.

Queda entonces explicado, cómo el niño va acumulando recuerdos a la vez que energía en sus vehículos, estos recuerdos le permitirán establecer asociaciones en un futuro que facilitarán su forma de vivir, evitándole cometer los mismos errores que ya anteriormente cometió.
¿Dónde empieza a complicarse el proceso de maduración psicológica en el ser?, ¿cuándo deja de ser un simple mecanismo de estímulo-respuesta, para convertirse en un mecanismo de estímulo-análisis-respuesta?
Aunque es en realidad un proceso lento, podríamos hablar de que durante los segundos siete años de vida, es decir, del segundo septenato del hombre, el aspecto psicológico empieza a formarse; al principio utilizando los únicos ingredientes con que cuenta, que son sus experiencias personales y sus inclinaciones innatas derivadas de su desarrollo espiritual.
En su camino, el niño deberá aprender a equilibrar estas dos fuerzas, pues a lo largo de su vida representarán para él, o bien la oportunidad de incrementar su desarrollo espiritual, o bien, la posibilidad de perderse dentro de la sociedad humana sin una personalidad definida.
Es, entonces, este segundo septenato uno de los más trascendentes en las vidas físicas de los seres humanos, es un momento culminante y crítico dentro de la vida del adolescente. Tendremos que explicar dejando a un lado los términos energéticos, lo que está pasando dentro de la mente de este nuevo ser.
¿Qué es lo que percibe de la sociedad?, ¿qué es lo que percibe del mundo?, ¿cuál es la razón de su existencia personal?, ¿cuáles son sus motivos que lo impulsan a seguir adelante?, ¿cuál es la visión particular del mundo a interpretar?
Todas éstas son preguntas difíciles de contestar y sin embargo, la mayor parte de los seres humanos responden de la misma forma, todos reclaman el derecho a vivir, el derecho a ser como ellos quieren ser, todos reclaman un lugar dentro de la sociedad en donde puedan ofrecerse tal como son, todos reclaman cierta consideración, cierto amor para ellos mismos, pero aún hasta ahora, el adolescente difícilmente ha aprendido el arte de convivir, su mundo lejos de ser estable, pasa por una serie de altibajos que difícilmente podrá resolver sin la ayuda de una persona con experiencia.
¿Qué pasa dentro del ser cuando en su búsqueda encuentra obstáculos, cuando recibe estímulos aún no clasificados, cuando su conducta no corresponde a lo que él considera correcto?
Todas éstas son cuestiones que se tratarán resolver en los siguientes capítulos. Por ahora les pido que entendamos que ha sido necesaria la explicación energética de la evolución psíquica humana, para preclasificar todo el conocimiento que se estudiará mas adelante.

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El regalo más grande



Quiero hacerte un regalo
Algo dulce
Algo raro..
No un regalo común
De los que perdiste o nunca abriste
Que olvidaste en un tren o no aceptaste...
De los que abres y lloras
Que estas feliz y no finges
Y en este día de septiembre
Te dedicaré
Mi regalo más grande
Quiero donar tu sonrisa a la luna así que
De noche, que la mire, pueda pensar en ti
Porque tu amor para mi es importante
Y no me importa lo que diga la gente
Porque
Aun con celos se que me protegías y se
Que aun cansada tu sonrisa no se marcharía
Mañana saldré de viaje y me llevare tu presencia
Para que
Sea nunca ida y siempre vuelta
Mi regalo más grande
Mi regalo más grande...
Quisiera me regalaras
Un sueño escondido
O nunca entregado...
De esos que no se abrir
Delante de mucha gente
Porque es el regalo más grande, es
Sólo nuestro para siempre
Quiero donar tu sonrisa a la luna así que
De noche, que la mire, pueda pensar en ti
Porque tu amor para mi es importante
Y no me importa lo que diga la gente
Porque
Aun con celos se que me protegías y se
Que aun cansada tu sonrisa no se marcharía
Mañana saldré de viaje y me llevare tu presencia
Para que
Sea nunca ida y siempre...
y si llegara ahora el fin que sea en un abismo
no para odiarme sino para intentar volar y..
y si te niega todo esta extrema agonía
si aun la vida te negara, respira la mía
y estaba atento a no amar antes de encontrarte
y descuidaba mi existencia y no me importaba
no quiero lastimarme mas amor, amor, amor...
Quiero donar tu sonrisa a la luna así que
De noche, que la mire, pueda pensar en ti
Porque tu amor para mi es importante
Y no me importa lo que diga la gente
Y tu...
amor negado, amor robado y nunca devuelto
mi amor tan grande como el tiempo, en ti me pierdo
amor que me habla con tus ojos aquí enfrente
y eres tú
Eres tú
Eres tú…
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El poder curativo de la Mente


Uno de los mayores logros de la ciencia moderna ha sido descubrir que la mente y el cuerpo no son cosas separadas e independientes, sino una sola en¬tidad vista desde diferentes ángulos. Descartes se equivocó al separar cuerpo y mente. Y la medicina oc¬cidental, que ha seguido sus pasos, se ha equivoca¬do también al dejar de lado la importancia del estado mental de los pacientes a la hora de evaluar su estado de salud.
Un análisis de más de cien estudios que relacionan las emociones y la salud aporta una prueba de la estrecha relación entre la mente y el cuerpo: la gente que padece algún malestar crónico (que está ansiosa y preocu¬pada, deprimida y pesimista, o enojada y hostil) tiene el doble de posibilidades de padecer alguna enfermedad grave en el futuro. El tabaco aumenta el riesgo de pade¬cer alguna enfermedad grave en un 60%; el malestar emocional crónico lo aumenta en un 100%. Así pues, comparado con el tabaco, el malestar emocional es mucho más nocivo para la salud.
Los investigadores del nuevo campo científico de la psiconeuroinmunología, que estudia las relaciones biológicas entre la mente, el cerebro y el sistema inmunológico, están explorando los misteriosos mecanismos que conectan la mente y el cuerpo, y descubriendo que los focos emocionales del cerebro se hallan estrechamente ligados no sólo al sistema inmunológico, sino también al sistema cardiovascular. Cuando sufrimos una tensión nerviosa crónica, cuando el cuerpo se ve continuamente impulsado a « luchar o huir», con la consecuente descarga de hormonas, disminuye la capacidad del sistema inmunológico para defenderse de los virus y atajar cánceres incipientes, al tiempo que el corazón se ve obligado a aumentar la presión sanguínea y bombear desesperadamente a fin de preparar el cuerpo para una emergencia. La consecuencia final de ello es que aumenta nuestra vulnerabilidad frente a enfermedades de todo tipo.

En cambio, una mente que está en paz consigo mis¬ma protege la salud del cuerpo. Éste es uno de los principios fundamentales de la medicina tradicional tibetana, un sistema ancestral que nunca ha olvidado la relación crucial entre cuerpo y mente.
Tulku Thondup, adepto de la rama nyingma del budismo tibetano, ha destilado para los occidentales la esencia del enfoque que su cultura da a la salud, no sólo la del cuerpo y la mente, sino también la del espíritu.
Como explica Tulku Thondup, los tres están estrechamente conectados, Hasta tal punto que podemos «relajar nuestro apego», es decir, soltar las pequeñas y grandes preocupaciones que limitan y constriñen nuestra visión, y relajarnos dentro de un concepto más amplio y espacioso de nosotros mismos y nuestro lugar en el universo; hasta ese punto podemos dominar el poder curativo de la mente.
Tulku Thondup nos ofrece algo más que un manual teórico sobre la salud: nos ofrece métodos prácticos, cuya efectividad ha sido demostrada a lo largo de los años por la práctica tibetana. Y al hacerlo diseña un método para curar no sólo el cuerpo, la mente y el espíritu, sino también el corazón. Así pues, este camino del bienestar es una práctica espiritual, una forma de transformar nuestra vida.

Daniel Goleman


Fundamentos de la curación
La mente tiene el poder de remediar el dolor y generar placer. Si empleamos ese poder combinado con una forma de vida correcta, una actitud positiva y la meditación, podemos curar no sólo las aflicciones mentales y emocionales, sino también los trastornos físicos.
Cuando nos aferramos a los deseos y las preocupa¬ciones con toda nuestra energía sólo conseguimos crear tensión nerviosa y agotamiento. Adoptando la actitud que los budistas llaman «despegarse del yo» podemos abrirnos a nuestra verdadera naturaleza, apacible e iluminada. Este libro es una invitación a descubrir nuestra sabiduría interior, una fuente curativa que todos poseemos. Podemos abrir la puerta que conduce a esa sabiduría y descubrir la luz, el calor y la suave brisa del bienestar. La fuente de esta energía nos pertenece, podemos tocarla y compartirla en cualquier momento; es un patrimonio universal susceptible de proporcionarnos placer incluso en este mundo de sufrimientos e incesantes cambios.
En el budismo, la sabiduría que enseñan las escrituras está dirigida principalmente a conseguir la iluminación. Sin embargo, los ejercicios espirituales también pueden ayudarnos a hallar la felicidad y la salud en nuestra vida cotidiana. En el budismo hay extensos discursos sobre cómo mejorar la vida cotidiana y conseguir una existencia apacible, alegre y benéfica aquí, en este mundo.


Los beneficios de la meditación
El budismo aboga por eliminar la tensión innecesaria y perjudicial que creamos en nuestras vidas, mediante la comprensión de la verdadera naturaleza de las cosas. Yo he visto muchos ejemplos del poder curativo de la mente, capaz de solucionar problemas mentales y emocionales, así como de curar enfermedades físicas.
Uno de esos ejemplos lo viví personalmente. Cuando tenía dieciocho años, mi querido maestro Kyala Khenpo y yo decidimos huir del Tíbet debido a la agitación política que reinaba en el país, pese a saber que perderíamos nuestro hogar, nuestra patria, nuestros amigos y nuestro sustento. Kyala Khenpo murió de vejez y enfermedad en un desierto valle sagrado. Él no sólo era mi amable y erudito maestro, sino que había cui¬dado de mí como un padre desde que yo tenía cinco años. Aquél fue uno de los momentos más tristes y de mayor confusión de mi vida. Sin embargo, mi conciencia de la impermanencia, el hecho de que en la vida todo está cambiando continuamente, me ayudó a aceptarlo. Las experiencias espirituales me permitieron conservar la calma, y la luz de la sabiduría de las enseñanzas que había recibido allanaron el camino de mi vida futura. Dicho de otro modo, reconociendo la naturaleza de lo que estaba pasando, abriéndome a ello y utilizando las fuentes de poder que ya tenía me resultó más fácil sobreponerme. Corno veremos más adelante, estos tres pasos básicos (reconocer las dificultades y el sufrimiento, abrirse a ellos y cultivar una actitud positiva) son fundamentales para alcanzar el bienestar.
Otro de mis maestros, Pushul Lima, tuvo problemas psicológicos durante su juventud. Era tan agresivo que su familia tenía que atarlo para protegerlo a él mis¬mo y proteger a los demás de su violencia. Logró dominar su agresividad mediante las meditaciones curativas, en especial la meditación sobre la compasión, y acabó convirtiéndose en un gran erudito y maestro. Actualmente no conozco a nadie más alegre, pacifico y amable.
Cuando vivía en el Tíbet, la curación física median¬te la meditación y una actitud correcta era un aspecto corriente de la vida cotidiana. Por eso cuando ahora la gente me pide ejemplos de curaciones físicas no me resulta fácil elegir una historia que contar. Para los nacidos en el Tíbet no es nada extraordinario que la mente pueda curar el cuerpo. La mente dirige las energías del cuerpo. Cuando era joven presencié tantas curaciones que nunca les presté demasiada atención. Sin embargo, conozco un caso reciente que a la gente quizá le resulte asombroso, aunque desde el punto de vista budista no tiene nada de sorprendente.
Hace un par de años, el actual Dodrupchen Rimpoché, un destacado lama, sufrió un ataque de apendicitis aguda mientras viajaba por los remotos campos de Bután. Un importante ministro del país consiguió un heli¬cóptero para trasladar al lama a un hospital. Los médi¬cos temían que se produjese una perforación, pues Rimpoché tenía fuertes dolores. Pero, pese a los consejos de los médicos, éste se negó a ser operado y se curó mediante meditaciones y rnantras.

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Ayudar a los demás


Los humanos, en todos los sentidos dependemos de la ayuda de otros. Sólo así podemos desarrollarnos. Al mismo tiempo, también dependemos de poder ayudar a otros. Quién no es necesario, quien no puede ayudar a otros, acaba solo y se atrofia. Por tanto, la ayuda no sólo sirve a los demás sino tambén a nosotros mismos.

Bert Hellinger Leer más...

21 gramos



No fué fácil
aunque me deje la piel
y la voz de bar en bar
con un sueño por cumplir
No fué fácil
trazar una linea recta
del corazón a mi boca
y serme fiel hasta morir.
Orgulloso
de que mi hogar son mis botas
y que el mundo mi país

de largarme a cualquier parte
donde me pida la sangre
y de volver donde nací. Bis.

Estribillo:
Si la vida se viste de largo
y me invita a su fiesta
yo me parto la espalda por ella
y por verla reír
si mi alma se larga y me deja
en la calle desierta
21 gramos de más en el aire y
de menos en mí.

No hay razones
para no partirme el pecho
por la mujer que me espera
y que duerme junto a mí
No hay razones
para borrar mis heridas
buenas, malas, ero mías
mientras que yo siga aquí
Orgulloso
de no repartir sonrisas
aunque vinieran mal dadas
a quien no me hizo reír

de disfrutar lo que tengo
y no ahogarme con lamentos
por aquello que perdí. Bis.

Estribillo

Si el futuro me quita de un tajo
su olor en mi almohada
pensaré que mi libro es así
y que nada es por nada Leer más...

La mente



33.- Esta mente voluble e inestable, tan difícil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.
34.- Esta mente tiembla como un pez cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que abandonar el campo de las pasiones.
35.- Es bueno controlar la mente: difícil de dominar, voluble y tendente a posarse.
36.- La mente es muy difícil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantasías. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.
37.- Dispersa, vagando sola, incorpórea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara.
38.- Aquel cuya mente es inestable no conoce la enseñanza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabiduría no alcanza la plenitud.
39.- Aquel cuya mente no está sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.
40.- Percibiendo que este cuerpo es frágil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencerá a Mara con el cuchillo de la sabiduría. Velará por su conquista y vivirá sin apego.
41.- Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia yacerá, arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un leño.
42.- Cualquier daño que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor daño puede ocasionar una mente mal dirigida.
43.- El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleciéndolo de este modo. Leer más...

Conocer o saber


El conocimiento viene de la mente, la sabiduría de la experiencia.


A menudo oímos hablar de la meditación, escuchamos hablar de la sabiduría, escuchamos hablar del conocimiento. Pero, en realidad, ¿cuál es el efecto, cuál es el uso de la sabiduría o el conocimiento?

Entender. Cuando entendemos la mente, no estamos a su merced. Cuando no la entendemos estamos perdidos en medio de ella. Es la diferencia entre estar dominado por el pensamiento o liberado de él.

Hay una diferencia entre sabiduría y conocimiento. Experimentamos un momento de entendimiento y decimos: “Ah, ¡así es la cosa!” Luego pensamos: “Pero, ¿cómo fue que pasó? y quizá más tarde trataremos de explicar a otros cómo fue. La experiencia de entender es sabiduría, pero tratar de capturar ese entendimiento, expresarlo en palabras, es conocimiento.

Todos tenemos conocimiento. Todos podemos expresar una serie de ideas lejanas. Pero si la sabiduría no precede al saber el conocimiento es de segunda mano, el entendimiento es de otro y por lo tanto carece de profundidad. Esta es la razón por la cual dos personas pueden usar el mismo lenguaje para expresar una idea, pero la palabra de uno penetrará profundamente en nuestros corazones mientras que la del otro no hará más que rebotar en la mente. El poder de la experiencia detrás de la palabra, el ser detrás del conocimiento, es la sabiduría, la verdadera trasmisión.

Por ejemplo, un libro puede decir que todos los seres humanos son uno. Pensamos: “Seguro, puedo ver que eso es verdad: todos tenemos un cuerpo y todo el mundo tiene una mente, y todo el mundo tiene emociones, todo el mundo ingiere alimentos y respira aire, todos vivimos en este planeta. Entiendo lo que eso significa. “Luego, en un momento de conciencia profunda nos experimentamos sin estar separados de todo lo demás; en realidad, no hay un “algo más” del que estemos separados. Y pensamos: “Oh, ¡realmente somos todos uno! Pero, cuando tratamos de comunicar la experiencia, nos encontramos diciendo, casi con exasperación, “somos todos uno”. Estamos usando las mismas palabras que habíamos leído antes, pero son inadecuadas, porque el significado ha cambiado drásticamente. No puede ser comunicado, sólo puede ser experimentado. La sabiduría se encuentra a disposición en cada uno de nosotros y el trabajo de balancear la mente de manera que pueda iluminarnos, es el trabajo que debemos realizar sobre nosotros mismos para nosotros mismos.

Un aspecto del poder de la sabiduría es la habilidad de penetrar aquello que previamente se pensó como real. Cada vez que aprendemos algo nuevo y descartamos una opinión vieja modificamos la opinión. Pero la sabiduría es un aquietamiento, una luz interior en la que vemos lo que las opiniones son dentro de nosotros: no sólo esta opinión en contraposición a aquella opinión sino lo que el opinionismo es. El opinionismo es la facultad que tiene la mente de colgarse de una opinión. Cuando nos abrimos a la mente de la sabiduría, vemos las cosas tal como son y decimos: “Bueno, mira cómo cambian las cosas”.

Por cierto, si tratáramos de encontrar una sola verdad en la que pudiéramos estar todos de acuerdo, ésa sería quizá aquella de que todas las cosas cambian. Las opiniones cambian constantemente, el cuerpo está constantemente cambiando, el mundo está constantemente cambiando, nuestras relaciones están constantemente cambiando. De tan simple, esta aseveración tiene una gran sabiduría. Esta sabiduría es generalmente bastante simple porque se aplica a todas las cosas. La verdad está en las cosas aquí y en las cosas allá. Es la verdad en la química o en la física, en la termodinámica o en la psicología. Cada una es sólo una forma diferente en la que reside la misma verdad. Es como la verdad en la ley del karma, causa y efecto, estando esta relación igualmente manifiesta en las leyes del movimiento newtoniano que establece que en cada fuerza hay una fuerza igual y contraria en la dirección opuesta. Que la verdad pueda ser expresada en forma diferente en los distintos niveles de la experiencia, podría verse como una paradoja pero, en realidad, se trata de la dificultad de aprehender la sabiduría del conocimiento dentro de las limitaciones del lenguaje.

Cuando comenzamos a meditar, se hace cada vez más claro que todo cambia de un instante al otro. Cuando nos sentamos apenas durante cinco minutos, tratando de mantener nuestra atención en la respiración frecuentemente pensamos: “No puedo mantener mi atención donde la deseo. Se mueve de este pensamiento a aquel otro, luego a esta sensación y a aquel olor, a algún sonido, y luego...” Notamos que por el ojo de nuestra mente pasa una cosa después de la otra. Vemos que todo es un fluir en constante cambio, yendo y viniendo. Cada momento lleva al siguiente.

Esta realización, de tan simple parece no ser sabiduría. Sin embargo, cuando en nuestro profundo interior experimentamos el cambio, cuando profundamente entendemos que nada es permanente, nuestra sabiduría se incrementa. Luego, descubrimos que nada de lo que queremos obtener puede darnos satisfacción duradera porque todo está en constante flujo y nada permanece para siempre. Todo lo que podría ser —la mejor comida, el encuentro sexual más satisfactorio, la mayor sensación de placer— todo vendrá y se irá como vino. Es esta condición la que nos da esa sutil y agria insatisfacción que llevamos dentro la mayoría del tiempo, aun cuando consigamos todo lo que queremos en nuestro profundo interior conocemos que todo cambiará eventualmente.

Esta realidad nos estrella contra nuestros conceptos de cómo las cosas son porque nuestros conceptos son cosas sólidas e imaginarias que no reflejan el cambio.
El concepto árbol, por ejemplo, es el de una cosa sólida y firme; no el de una cosa que crece, el de un organismo cambiante, sutilmente diferente de cualquier otro árbol de su especie, alterado por el clima, por su exposición a las inclemencias y a las condiciones de ese clima. Los seres humanos tenemos rótulos conceptuales fijos e incambiables en un mundo lleno de cambios, los cuales, por supuesto, causan una ruptura entre el concepto y la realidad, y esto ocasiona tensión.

En definitiva, no vemos la realidad. Solamente vemos las sombras de esta realidad, las sombras de nuestros conceptos, nuestras definiciones, nuestras ideas del mundo. Aferrarse a estos conceptos crea el deseo de que el mundo refleje nuestra idea de cómo debe ser; pero el cambio siempre confronta nuestros conceptos con una realidad diferente de la que imaginábamos, y puede causarnos enojo o hacernos sentir derrotados; algo aislados de la verdad de las cosas por nuestro punto de vista fuertemente arraigado.

En medio de todo este cambio, es interesante notar que mucho de lo que experimentamos no es como realmente está pasando sino lo que creemos que está pasando. Sentados y escuchando no experimentamos realmente la audición. De alguna manera, estamos experimentando un comentario pasajero sobre lo que se está diciendo, quizá un juicio o la comparación con conceptos similares, o una seguidilla de pensamientos asociados recordados por la conversación. A un nivel, por supuesto, todo lo que en realidad está pasando es que el sonido está viajando por el aire y chocando contra los tímpanos y ,a causa de la memoria y los mecanismos perceptuales la mente reconoce lo que se está diciendo.

De manera que no experimentamos lo que está pasando realmente, sino aquello que esta pasando en el mundo del pensamiento. La mayoría de nuestra experiencia es una reflexión ensoñada en la mente. No experimentamos nuestra propia visión o audición tanto como lo que creemos que estamos viendo u oyendo. Si olemos un perfume, estaremos experimentando su esencia un instante antes de que la experiencia directa de oler sea enterrada en la mente por una avalancha de pensamientos y de imágenes visuales asociadas. Un ejemplo de cuánto investimos en el reino de los pensamientos se pone en evidencia en nuestra relacion con el mundo del tacto. Por ejemplo, cuando las manos se acercan a tocar a un compañero sexual, se considera que ésta es una sensación agradable. Pero cuando la mano alcanza una pila de basura, se considera que esta es una sensación desagradable; si la mano toca una pared, puede que ésta sea una sensación indiferente. Pero todo lo que está pasando es, en realidad, la presión ejercida por la mano sobre la punta de los dedos; el resto es todo una forma de pensamiento conceptual proyectada por el deseo y el condicionamiento.

El poder de la sabiduría es despertarnos a la experiencia directa de las cosas como son, alejarnos de nuestra ceguera y permitirnos vivir más nuestra vida, además de experimentar el mundo desde un punto de vista conceptual, donde todo lo que llamamos realidad es un sueño o la sombra de un sueño.

Stephen Levine
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Panes y lirios


Si sólo te quedan dos céntimos después de todo, gastate uno en pan y el otro en un lirio.
Proverbio chino Leer más...

El capullo


… Por esa época, recuerdo también haber asistido a una carrera de caballos con mi padre. Como era tan pequeña, me hizo poner delante de los adultos para que tuviera una mejor vista. Estuve toda la tarde sentada en la húmeda hierba de primavera. Pese a que sentía un poco de frío, continúe allí instalada para disfrutar de la cercanía de esos hermosos caballos.
Poco después cogí un resfriado. Lo siguiente que recuerdo es que una noche desperté totalmente desorientada, caminando por el sótano. Allí me encontró mi madre, que me llevó al cierto de invitados donde podría vigilarme. Estaba delirando de fiebre. El resfriado se convirtió rápidamente en pleuresía y después en neumonía.
A las cuatro de la mañana se me disparó aún más la fiebre…Mi madre me envolvió en mantas y me sostuvo en brazos en el asiento de atrás mientras el vecino conducía a gran velocidad hasta el hospital para niños de Zurich.
Ésa fue mi introducción a la medicina hospitalaria, que lamentablemente se, me grabó en la memoria por su carácter desagradable. La sala de reconocimiento esta fría, nadie me dijo una sola palabra, ni siquiera un saludo un hola, cómo estas, nada. Una doctora apartó las mantas de mi cuerpo tembloroso y procedió a desvestirme rápidamente. Le pidió a mi madre que saliera de la sala. Entonces me pesaron, me examinaron, me punzaron, me exploraron, me pidieron que tosiera; buscando la causa de mi problema.


Desperté en una habitación desconocida. En realidad se parecía a una jaula de cristal, o a una pecera. No había ventanas, el silencio era absoluto. La luz del techo permanecía encendida las veinticuatro horas del día. Durante las semanas siguientes una serie de personas en bata de laboratorio estuvo entrando y saliendo sin decir ni una palabra ni dirigirme una sonrisa amistosa.
Había otra cama en la pecera. La ocupaba una niña unos dos años mayor que yo. Se veía muy frágil y tenía la piel tan blanca que parecía translúcida. Me hacia pensar en un ángel sin alas, un pequeño ángel de porcelana. Nadie iba a visitarla jamás.
La niña alternaba momentos de conciencia e inconsciencia, así que nunca llegamos a hablar. Pero nos sentíamos muy a gusto juntas, relajadas y en confianza; nos mirábamos a los ojos durante períodos de tiempo inconmensurables.
Era nuestra manera de comunicarnos; teníamos largas e interesantes conversaciones sin emitir el menor sonido. Constituía una simple transmisión de pensamientos. Lo único que teníamos que hacer era abrir los ojos y comenzar la comunicación. Dios mío, cuánto había que decir.
Un día, poco antes de que mi enfermedad diera un giro drástico, me desperté de un sopor poblado de sueños y al abrir los ojos vi a mi compañera de cuarto, me estaba esperando con la vista fija en mí. Entonces tuvimos una conversación muy hermosa, conmovedora y osada. Mi amiguita de porcelana me dijo que esa noche, de madrugada, se marcharía. Yo me preocupé.
No pasa nada-me dijo. Hay ángeles esperándome.
Esa noche note que se removía más de lo habitual. Cuando traté de atraer su atención, continuó mirando como sin verme, o tal vez mirando a través de mí.
Es importante que sigas luchando – me explicó. Vas a mejorar. Vas a volver a casa con tu familia.
Yo me alegre, pero repentinamente me sentí angustiada.
¿Y tú? Le pregunté.
Me dijo que su verdadera familia estaba al otro lado y me aseguró que no había de qué preocuparse. Nos sonreímos y volvimos a dormirnos. Yo no sentía ningún temor por el viaje que mi amiga iba a emprender. Ella tampoco. Me parecía algo tan natural como que el sol se ponga por la noche y sea reemplazado por la luna.
A la mañana siguiente vi. que la cama de mi amiga estaba desocupada. Ninguno de los médicos ni enfermeras hizo el menor comentario sobre su partida, pero en mi interior yo sonreí, sabiendo que antes de marcharse había confiado en mí. Tal vez yo sabía más que ellos. Desde luego nunca he olvidado a mi amiguita que aparentemente murió sola pero que, estoy segura, estaba atendida por personas de otra dimensión. Sabía que se había marchado a un lugar mejor.

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La atención


21.- La atención es el camino hacia la inmortalidad; la inatención es el sendero hacia la muerte. Los que están atentos no mueren; los inatentos son como si ya se hubieran muerto.
22.- Distinguiendo esto claramente, los sabios se establecen en atención y se deleitan con la atención, disfrutando del terreno de los nobles.
23.- Aquel que medita constantemente y persevera, se libera de las ataduras y obtiene el supremo Nibbana.
24.- Gloria para aquel que se esfuerza, permanece vigilante, es puro en conducta, considerando, autocontrolando, recto en su forma de vida y capaz de permanecer en creciente atención.
25.- A través del esfuerzo, la diligencia, la disciplina y el autocontrol, que el hombre sabio haga de sí mismo una isla que ninguna inundación pueda anegar.
26.- El ignorante es indulgente con la inatención; el hombre sabio custodia la atención como el mayor tesoro.
27.- No os recreéis en la negligencia. No intiméis con los placeres sensoriales. El hombre que medita con diligencia, verdaderamente alcanza mucha felicidad.
28.- Cuando un sabio supera la inatención cultivando la atención, libre de tribulaciones, asciende al palacio de la sabiduría y observa a la gente sufriente como el sabio montañero contempla a los ignorantes que están abajo.
29.- Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelante sobre un jamelgo decrépito.
30.- Por permanecer alerta, Indra se impuso a los dioses. Así la atención es elogiada y la negligencia subestimada.
31.- El monje que se deleita en la atención y observa con temor la inatención avanza como el fuego, superando todo escollo, grande o pequeño.
32.- El monje que se deleita en la atención y observa con temor la inatención, no es tendente a la caída. Está en presencia del Nibbana. Leer más...

El secreto de la felicidad

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Abrirse a lo nuevo




Llega un momento en que se hace necesario un cambio, se presenta como ineludible incluso si no apetece. Puede haber estado gestándose en nuestro interior sin apenas hacer ruido, o bien simplemente lo imponen las circunstancias, más allá de nuestra voluntad. En cualquier caso y aunque siempre provoque revuelo emocional, un cambio resulta estimulante y se puede vivir con curiosidad, intentando descubrir que nos quiere brindar la vida con ese impulso.
El proceso de interiorización y de darse cuenta al que invita todo cambio puede servir también par aprovechando la coyuntura, dejar atrás otras cosas que se han convertido en rutinas y lastran.
Renunciar es difícil pero también libera. Es libre quien elige. Y puede decidir quedarse con lo presente y rehusar otras opciones o, por el contrario, soltar, abandonar el territorio seguro de lo conocido, lo ganado y lo querido, y entregarse a lo que venga, sin garantías. El camino que se abre entonces es incierto y probablemente trazará algunos rodeos y fracasos, pero la renuncia en si misma implica cierta ganancia, porque lo que termina solo se está transformando en lo que empieza. A menudo aquello que nos da más miedo es también lo que luego nos hace más felices.

Mirada hacia delante
La mirada vuelta hacia atrás detiene el movimiento. Si se dirge adelante y alrededor, se cambia hacia lo abierto, aceptando el riesgo que es vivir. Solo con esta disposición se puede amar a otras personas y apreciar otras cosas. Lo que se quiere sujetar suele desvanecerse como el humo entre las manos.
Hay cambios ansiados, cuando lo viejo oprime como unos zapatos que se han quedado pequeños. También los hay superfluos, que van detrás del frescor de lo nuevo pero solo consiguen la ilusión del movimiento. Y hay cambios precedidos de innumerables titubeos y resistencias –propias y ajenas- que sin embargo, acaban abriéndose paso con la fuerza de lo viviente, que está vivo justamente porque cambia. Uno puede retrasarlos pero no detenerlos. A la postre también esta oposición sirve al cambio y alimenta la capacidad de decisión y acción que lo hace posible


Yvette Moya-Angeler
Cuerpo-Mente
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Doce meditaciones taoístas


Existe hoy un enorme interés en el taoísmo. En todas partes, desde libros de arte hasta clases de filosofía, aparecen referencias al Tao. Se enseña el tai chi y el Chi Kung en universidades de diversos países, y muchas personas con inclinación espiritual investigan la meditación taoísta. Se atribuye al taoísmo el haber tenido una significativa influencia en el budismo zen (esto explicaría su diferencia con el budismo hindú). Se admite sin discusión que los poetas clásicos chinos Li Po y Tu Fu incluyeron a concienia temas taoístas en su escritura, y, en China todo edificio de importancia - incluso hoy- se construye de acuerdo con principios taoístas de geomancia.

Pero deberíamos perdonar al lector interesado en el taoísmo, si pensara que nada significativo se ha escrito desde el año 300 a. C. Después de todo, el Tao Te King, el I Ching, y Chuang Tzu, tan ampliamente traducidos y populares que se los encuentra en muchas librerías, se escribieron durante la dinastía Zhou. Otros libros en existencia son traducciones de abstrusos textos de alquimia, historias eruditas, o manuales que tratan de temas puntuales como sexología, ejercicios o leyendas.

El lector que ha investigado el taoísmo ha conocido sin duda, la mayoría de estos libros y, sin embargo, los artículos de las revistas, las preguntas en las conferencias, y la confusión de mucha gente respecto de esta tradición demuestra que la literatura existente no alcanza para aplicar el taoísmo en la vida cotidiana.

Faltaba un libro escrito para la gente que trata de vivir según los principios del Tao en el mundo actual. Un libro que capturara el tradicional sentido del misticismo lírico del taoísmo, al tiempo que los conceptos en el nuevo idioma fueran vertidos con claridad. Esto es lo que hace Deng Ming-Dao en su libro 365 Daily Meditations, de donde fueron extraídas estas doce meditaciones. La fuerza del taoísmo estriba en los inumerables lazos que tiene con la cultura china, a tal punto que, aún hoy impregna la vida cotidiana en el Asia. Cuando se traduce el taoísmo a otro idioma, estos puntos de referencia parecen remotos, raros, exóticos, esotéricos.


¿Se puede ver al Tao en la vida cotidiana, sin tomar en cuenta el lugar o la cultura? Estas meditaciones intentan hacer precisamente eso. Nos estimulan a explorar por nuestra cuenta, allí donde yace la verdadera experiencia. Nos sugiere que es mucho mejor apartarse de los áridos manuscritos, y conectarnos directamente con el Tao tal como hoy existe. Necesitamos abrirnos a lo que es singular, único, en esta época; sacarnos la cadena de las formas anticuadas, y adaptarlas a nuestras necesidades actuales. No son, pues, meditaciones tradicionales de taoísmo. Más bien, buscan al Tao en lo inmediato.

Tao significa camino, senda. El mensaje de estas meditaciones es que podemos verdaderamente aplicar las ideas del Tao, francas y accesibles, directamente a nuestras vidas.

1
Fusión

Tome el sol, y pongalo en su corazón.
Tome la luna: llévela a su vientre.
Baje la osa mayor.
Fúndase en la Estrella Boreal.


Desde lejanas visiones de los dioses, hemos llegado a una visión orientada a lo interno. En el pasado, la relación con los dioses era considerada vertical. Uno estaba en una posición subordinada, y los dioses eran supremos. Haciendo un pequeño esfuerzo, podemos ver que este punto de vista era un reflejo de las definiciones feudales, y de ingenuas emociones.
A diferencia de esto, los que siguen el Tao declaran que los dioses no existen. Creer que esto es una blasfemia es no comprender su verdadero sentido. Antes bien, los que siguen el Tao buscan una relación con lo divino en la que no hay división: procuran un estado de unidad.
Si el hombre es uno con su dios, entonces es lógico que no existan divisiones entre ambos. Si no existe división entre ambos, entonces él es dios, y dios es él. Esto no significa que una persona pueda hacer todo lo que los dioses, supuestamente, son capaces de hacer. Más bien, alcanza un estado de ser y de comprensión en el que no existen distinciones, miedos o incertidumbres acerca de lo que es divino.
Esa es la razón por la que, a veces, nos proponemos atraer las estrellas a nuestro verdadero ser. Queremos fundirnos con el Tao. En esencia, nos volvemos el Tao, Y el Tao se transforma en nosotros.

2
Rectificación


Una desviación del ancho de un pelo en el centro,
lleva a un error de cien millas en la orilla.
Si tan leve es el esfuerzo,
¿Por qué vacilar en poner
las cosas en orden?


Hay mucha gente que se esfuerza en conocer el Tao. Con la más absoluta sinceridad, toman lecciones de música, leen las escrituras, aprenden lenguas extranjeras, estudian nutrición, se ponen ropas diferentes, y van a los templos, todo con la esperanza de llegar al Tao. Lamentablemente, por el ancho de un pelo, no lo alcanzan. Para que una persona abra los ojos al Tao, alguien tiene que darle una chispa. Tal vez esto es lo que se llama transmisión directa. Es extraño, pero esta es la única manera en que se transmite el conocimiento del Tao.
El conocimiento que proveen los libros puede ayudar a darnos profundos fundamentos teóricos, pero aún así la verdadera comprensión del Tao todavía se da de una persona a otra. No existe otra manera.
De modo que, si usted tiene alguna verdadera comprensión del Tao, la obtuvo de alguien. Si usted conoce a alguna persona que necesite esa chispa, y se encuentra en condiciones de dársela, entonces hágalo. No sea egoísta. Hay tanta gente que busca una guía y no la puede obtener. Si puede establecer esa diferencia al menos para una persona, entonces usted tiene un mérito realmente extraordinario.



3
Barrido


El disco dorado de la aurora
bordea los barrancos morados. La
anciana se inclina para barrer los
peldaños del templo. Lava cada
piedra con amoroso cuidado.
¿cuantos devotos tienen en cuenta
su trabajo?


Al amanecer fui a un templo magnífico. Su arquitectura era una expresión tan suprema del espíritu humano, que era un verdadero tesoro. Generaciones de devotos habían dejado ofrendas en los altares, cientos de monjes habían alcanzado la iluminación en sus tierras consagradas, y miles habían sido bendecidos en la vida y en la muerte en sus venerables salones.
Sin embargo, lo que más me conmovió fue ver a una anciana que, en silencio, barría los peldaños. Era evidente su devoción. Su concentración era perfecta. Su minuciosidad, completa. Su acción, sin fama ni honores, mostraba un espíritu verdaderamente bendito.
Más tarde, las personas adineradas vinieron a hacer sus devociones. Los niños, con juguetes de brillantes colores, corrían por las grises piedras. Los monjes pasaban en silenciosa plegaria. De todos los que pasaron, ¿cuántos tenían conciencia del santo servicio que les había permitido expresar su devoción?
Cuando el camino es lo único que tenemos para caminar, los que lo preparan deberían ser verdaderamente reverenciados.

4
Entorno


¿Cómo puede usted vivir
con el constante ruido del tránsito?
¿Con el hedor de la basura?
¿Con la vista de edificios, en vez de montañas?.
¿Con el movimiento de las calles, en vez de los rios?
¿Con la sensación del pavimento, en vez de la tierra?


Algunas zonas metropolitanas son famosas por su poder, su sofisticación, su historia, su lugar en la civilización. Estos lugares no pueden ser, también, centros de espiritualidad. Todo lo que hace falta es mirarlos con los ojos y el corazón abiertos. ¿Cómo podría hechar raíz, allí, algo sagrado?
El ruido del tránsito es constante. En cualquier momento del día o de la noche, ese estruendo enloquecedor, esa vibración subterránea, interrumpe lo sutil. El aire no está limpio, sino lleno de polvo y hollín. Sobre todo cuando hace calor, el olor de la basura que se pudre se eleva desde los cimientos como el olor de la lepra. La tierra no puede respirar, sofocada bajo concreto, asfalto, acero y chatarra.
Algunas personas que viven en estos lugares se interesan en la espiritualidad. Quieren saber si es posible alcanzar un nivel alto en un entorno intensamente urbano. La respuesta es No. No es posible alcanzar una total realización en un entorno urbano. Porque alcanzar la realización significa alcanzar estados psicofísicos especiales. Esto requiere un cultivo silencioso, y una familiarización con lo sutil. Cuando el estruendo de la ciudad es todo lo que hay, ¿cómo se puede oír la canción de lo divino?

5
Retiro


La actividad es esencial
Pero agotadora.
Y es importante sólo en la superficie.
Retírese en el Tao al final del día.
El regreso es renovación.


Cada día está lleno de actividad. Corremos de una reunión a otra; hacemos toda suerte de planes para el futuro. Estas actividades son importantes, pero no son todo lo que hay en la vida. Aun cuando nos ocupemos de ellas, debemos recordar que todos los esfuerzos humanos son temporarios y provisionales.
No podemos dejar que nuestros logros nos separen de lo que realmente está sucediendo en el mundo. Es indispensable que nos retiremos para reflexionar sobre los sucesos del día, y que nos repongamos para continuar nuestro camino. No es necesario ir a un templo, a un lugar sagrado o a una habitación especial. No necesetamos un complicado ritual. Todo lo que necesitamos es una simple y natural vuelta hacia nuestro interior.
Esta es la razón por la que los seguidores del Tao usan siempre la palabra regreso. Reconocen que la actividad en la vida es necesaria, pero también reconocen la necesidad de regresar al Tao. En el Tao está la fuente de todas las cosas, y en la fuente uno se encuentra la renovación que necesita para seguir viviendo. Este movimiento de vaivén entre la fuente y la actividad de la vida, es el movimiento de todas las cosas.

6
Triunfo


Gatee
Para comenzar,
Triunfe
Para concluir,
Renuncie
para abandonar.



¿Cual es la anatomía de cualquier fase de la vida? Primero, viene una etapa de aprendizaje llena de una torpe lucha por adquirir destreza. después, viene una fase en la que uno se pone a prueba en la competencia. Por último, hay una amable retirada del campo, pues una constante competencia no es un estilo perenne de vida.
Competir es siempre un problema arduo. Es, verdaderamente, un desafío para extraer lo mejor de uno. Cultivar una habilidad y no utilizarla, es como aprender otro idioma y no salir nunca de casa. Si pensamos en ganar, en el sentido limitado de vencer a los demás, caeremos en un peligroso egoísmo. Ganar puede ser concebido como un logro. Por ejemplo, si usted aprende a nadar, eso es ganarle a su propia ignorancia y pereza. Si entra en un concurso, y gana, eso no es ganarle a los demás, sino alcanzar lo mejor de usted mismo. Los otros competidores son secundarios; es más importante que usted sepa dónde está ubicado, que consolide su posición, y que busque nuevos logros. Ese es el verdadero triunfo.
El triunfo en dosis adecuadas es el tónico más grande para el alma. Pero llevado a un extremo, la corroe. Una vez que haya tenido su cuota de triunfos, sepa cuándo salir. Cuando haya alcanzado la cima, renuncie a competir. Entonces, empiece otra vez. Este es el secreto para moverse de una fase a otra de la vida.

7
Conocimiento


La vida es
Belleza
Terror,
Conocimiento



Una parte esencial de seguir el Tao es la búsqueda de conocimiento. Todos los esfuerzos de autocultivo tienen el propósito de convertirnos en un vehículo adecuado para esa búsqueda. A veces, lo que aprendemos no es agradable. Con el aprendizaje, vislumbramos la vida como es realmente, y eso es algo difícil de soportar. Por eso es que el progreso espiritual es lento: no porque nadie nos revele los secretos, sino porque nosotros mismos debemos vencer nuestras predilecciones y nuestros miedos.
En todo lo que es vida existe una parte vulnerable de terror, sufrimiento, herida. En lo profundo de nosotros existen intensos miedos que han dejado ilesos a muy pocos. Los terrores de la vida nos rondan, nos atacan, nos dejan feas heridas. Para amortiguar los golpes, vivimos en la belleza, coleccionamos cosas, nos enamoramos, tratamos desesperadamente de contruir algo perdurable en nuestras vidas. Consideramos a la belleza como la única cosa digna en esta existencia, pero la belleza no puede ocultar la aflicción, la violencia, lo azaroso, lo injusto.
Sólo el conocimiento extirpa este miedo. Si se nos mostrara toda la verdad, no podríamos tolerarla. Los detalles hermosos, tanto como los horribles, nos hacen humanos, y cuando el conocimiento amenaza mostramos nuestras locuras, es posible que nos demos cuenta de que no estamos listos para abandonarlas. Entonces, el velo se cierra nuevamente, y nos sentamos en meditación delante de él, tratando de prepararnos para el momento en que nos atrevemos a totalmente apartar la cortina.

8
Compasión


Una vez que usted ha visto
El rostro de dios
Ve su rostro
En cada persona que encuentra.


El verdadero dios no tiene rostro. El verdadero Tao no tiene nombre. Pero no podemos identificarnos con esto hasta que no tengamos un nivel muy elevado de discernimiento. Hasta ese momento, los dioses con rostros, y el Tao con nombres, serán más dignos de veneración y de estudio que las ilusiones del mundo.
Con un largo y sincero adiestramiento, es posible ver el rostro de dios. La santidad no tiene nada que ver con la objetividad científica. Tiene que ver con un claro y profundo reconocimiento de la verdadera naturaleza de la vida. La actitud que usted tenga hacia su dios será distinta de la de cualquier otra persona hacia el dios de ella: la divinidad es un reflejo de la comprensión que usted tiene. Si su experiencia difiere de la de los demás, eso no invalida su propio sentido de santidad. Después de haber visto, ya no le quedará ninguna duda.
Conocer a dios es la fuente de la compasión en nuestras vidas. Nos damos cuenta de que nuestra separación de los demás es artificial. No estamos separados de los demás, ni del Tao. Es sólo nuestro propio egoísmo el que nos lleva a definirnos como individuos. En realidad, una experiencia directa de dios es una experiencia directa de la total universalidad de la vida. Si le permitimos que él cambie nuestro modo de pensar, entenderemos nuestra unidad esencial con todas las cosas.
¿Cómo es dios? Una vez que usted vea a dios, podra ver su rostro en cada persona que encuentre.

9
Paloma


Anoche, una paloma quedó atrapada
en los maderos del tejado.
Me dio mucho trabajo tratar de liberarla.
Aterrada, varias veces se golpeó la cabeza.
Pude ayudarla sólo cuando estuvo aturdida.



En el diario leí esta cita de un sabio:
“La naturaleza humana en su origen era una, y éramos una unidad; el deseo y búsqueda de esa unidad se llama amor”.
Sucedió una noche, tarde. Me llamó la atención el batir de alas. Cuando miré hacia arriba la vi posada en un madaero. La paloma trataba de salir, pero estaba desorientada, o herida. Se deslizaba en rápidos saltitos en el cielorraso, a través de los maderos. Al aterrizar en las ventanas azules, miraba hacia afuera, incapaz de atravesar la invisible barrera. Subí y traté de ayudarla a que saliera. Me dejó llegar muy cerca, pero no podía comprender mi lenguaje, ni mis acciones.
Se escapó de mí, pero enseguida perdió altura y aterrizó en el piso. Bajé y la animé a salir. La faltaba muy poco para encontrar la salida, pero entró en pánico, y al volar se estrelló contra una pared. Cayó sobre mi mesa de trabajo, respirando fuerte, con una pluma suelta a un costado del cuerpo. Sólo entonces pude ponerla en una caja, y cuidarla.
Ella no podía comprender mi intención, y por eso se hirió. No pude ayudarla sin que se asustara. ¿Estuvieron conectados alguna vez todos los seres vivos? Tal vez sí. Pero en este mundo, el dolor y la confusión existen junto con la busqueda existen junto con la búsqueda de amor y de compasión.

10
Receptividad


Quiero hacerme una habitación vacía:
Silenciosas paredes encaladas
Llenas de sol
Y una brisa fresca
A través de las abiertas ventanas.


Algunos días son extremadamente fluidos, y todos los cursos de acción son igualmente atractivos. Antes de seguir nuestro libre arbitrio, es mucho mejor vaciarse, completamente. Entonces se pueden sentir las corrientes más sutiles de la vida. Debemos evitar el error de la acción al azar.
La acción arbitraria, muy probablemente, no estará en armonía con la época. Es artificial, una estructura que imponemos desde nuestro pensamiento. Esos movimientos son, invariablemente, formales y rígidos; no tienen la fresca perfección de lo natural.
No tenemos suficiente paz. Sin embargo, nunca alcanzaremos la paz mediante la eterna acción. El agua que siempre se revuelve jamás tiene la oportunidad de volverse transparente. El árbol siempre golpeado por los vientos nunca puede crecer derecho. Hágase receptivo. La paz que busca estará, enseguida, a su alcance.

11
Preocupación


La preocupación es adictiva:
Pone obstáculos a la compasión.


La preocupación es un problema que parece ser muy común. Tal vez se deba a la naturaleza excesivamente avanzada de nuestra civilización; tal vez mida nuestra propia degradación espiritual.
Cualquiera sea la causa, es evidente que preocuparse no es útil. Es un cáncer de las emociones; es la inquietud que se ha vuelto compulsiva. Afecta, destruye, gradualmente, a la mente y al cuerpo.
No sirve decir, “No piense en esto”. Uno se va a preocupar todavía más. Es mucho mejor seguir en la senda, cambiando lo que se puede cambiar. Lo demás debe ser disuelto en la compasión. En este mundo de niños con inmunodeficiencia, injusticia racial, falta de equilibrio en lo económico, violencia personal y conflicto internacional, es imposible solucionar las inquietudes de todos. Basta con cuidarse a uno mismo, y hacer algo bueno por aquellos a los que encontramos. Eso es la compasión, y debemos ejercitarla aun frente a las más abrumadoras desigualdades.
Siempre que se enfrente a un problema, dé su ayuda, si está en su poder hacerlo. Después de actuar, retírese, y no se inquiete por ello. Siga su camino sin siquiera mencionárselo a alguien. Entonces no existirá la preocupación, porque ha habido acción.

12
Reflejo


Luna sobre el agua.
Siéntese en soledad.


Si las aguas están apacibles, la luna se reflejará perfectamente. Si nos apaciguamos, podemos reflejar perfectamente lo divino. Pero si nos ocupamos exclusivamente en las frenéticas actividades de nuestras tareas diarias, si buscamos imponer nuestros esquemas al orden natural, y si nos quedamos absortos en nuestras opiniones egocéntricas, la superficie de nuestras aguas se vuelve turbulenta. Entonces no podemos ser receptivos al Tao.
No existe ningún esfuerzo que podemos hacer para apaciguarnos. la verdadera calma llega naturalmente de los momentos de soledad en los que dejamos que nuestra mente se asiente. Así como el agua busca su propio nivel, la mente gravita hacia lo sagrado. El agua turbia por el barro se asentará si no se la perturba, y así también se asentará la mente si se le permite estar en calma.
Ni la luna ni el agua hacen esfuerzo alguno para logra su reflejo. Del mismo modo, la meditación será natural e inmediata.

Deng Ming-Dao
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Los diez consejos de las tazas de te


Empezaba el otoño aunque todavía el verano resistía con sus calores. San Sebastián era una bonita estampa desde el Monte Ulía momento ideal para tomar una taza de té. Carlos sacó unas tazas blancas que le regaló hace mucho tiempo un maestro zen. Los garabatos escritos eran, lo imaginábamos, grafía japonesa que corría dulcemente de arriba a abajo y de derecha a izquierda.Probablemente frases de textos sagrados ininteligibles o himnos sagrados a las divinidades. Pero no, Ayako nos sacó de la duda mientras el té todavía se mantenía con su aroma tíbio. Eran diez consejos para la salud, diez piedras monumentales de sentido común que la tradición sabiamente ha hilado.


menos carne y más verdura
menos sal y más vinagre
menos azúcar y más fruta
menos comer y más masticar
menos abrigarse y más bañarse
menos palabras y más actuar
menos deseos y más hacer por los demás
menos preocuparse y más dormir
menos ir en coche y más andar
menos enfadarse y más reir

Conciencia sin fronteras Leer más...